By Isma Monfort (Eduardo Chillida - 1991 - HARRI I) [CC-BY-SA-2.0], via Wikimedia Commons

By Isma Monfort (Eduardo Chillida – 1991 – HARRI I) [CC-BY-SA-2.0], via Wikimedia Commons

Y la Luz volvió. El pasado sábado y tras el Encendido de su Luz, portada por el Representante del Supremo Consejo Universal Mixto para la Federación española, la Respetable Logia Auzolan volvía a irradiar su luz en Euskadi tomando el relevo de aquellos Hermanos y Hermanas que cuando aún la masonería no era posible tuvieron el arrojo de traer la luz del DH a España al Oriente de Irún .

La puesta en marcha de una Logia es, para quienes pertenecemos a la masonería, algo más que un mero acto administrativo, se trata de la fiesta de la Luz pues, a partir de un momento determinado de la ceremonia, su “luz” comienza a irradiar el territorio en el que se asiente.

Esta celebración y en el caso de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain es, además, la reafirmación de una de sus características fundamentales, el internacionalismo, que el sábado se hacía presente y palpable, más allá de cualquier consideración simbólica, por la presencia, importante, de Hermanas y Hermanos de la vecina Federación francesa.

Había, también, una celebración más de casa y que venía de la mano del compromiso y apoyo de la Federación española y su Consejo, de suma importancia en el antes y, por supuesto, en el después, en ese difícil día a día que son los primeros pasos de cualquier cosa que nace. En el ambiente había algo más, difícil de medir pero que sí se podía sentir, el apoyo de todas las logias españolas de la Orden, pues de todas había una representación.

Cerrar esta lista de apoyos al nacimiento de una nueva logia y no hablar de la presencia de la Hermana Paulette Lacoste en representación de la Gran Maestra Yvette Ramon sería obviar el apoyo que el Supremo Consejo presta a todas las Logias de la Orden.

Toda la fuerza presente en la ceremonia desde el inicio se hizo aún más palpable en el momento culminante, la formación de la Cadena de Unión. Primero sólo los miembros fundadores, después toda la asamblea en la que se entremezclaban Hermanas y Hermanos de la Orden y aquellos venidos de otras Obediencias que no querían dejar de compartir tan hermoso acto.
Y hasta aquí una nota de sociedad de lo que es algo más, mucho más, que un simple y mero acto social o asdministrativo y que hemos querido ilustrar con una hermosa talla en piedra de un hombre de aquella tierra.