la manada

Comienzo de la concentración de una de las muchas que ayer hubo en España para protestar contra un sentencia oprobiosa

Hace menos de un mes escribíamos un pequeño post en el que celebrábamos el 125 aniversario de lo que calificábamos de “hecho revolucionario”, no porque hubiese supuesto nada violento si no porque con él se había roto con una costumbre masónica aún suficientemente arraigada como para que aquella pequeña ruptura pueda ser calificada, en nuestra opinión, como unarevolución.

Hoy toca referirse a un hecho lamentable ocurrido ayer en los Tribunales españoles, una sentencia que pone en tela de jucio la capacidad de nuestra judicatura para entender algunas cuestiones elementales y que se suponen fácilmente comprensibles para quien haya dado el salto entre el mono y el mínimo de inteligencia que se le supone al homo sapiens sapiens, la capacidad que le debe llevar a ir asimilando conceptos y en consecuencia a ir adaptándose a los cambios sociales que se derivan de ir construyendo algo tan elemental como la igualdad y la libertad.

Entendemos que las mujeres españoles como colectivo se sientan vejadas por una sentencia que pone en tela de juicio cosas que se suponía habían sido asimiladas por el cuerpo social, su cuerpo es suyo y suya es la decisión de con quien quieren mantener relaciones. No es no y no admite gradaciones de la misma manera que blanco es blanco y negro es negro y no se discute. No se puede decir un poco NO ni consentir a medias, el consentimiento debe ser claro,completo e indubitable cualquier otra situación es NO.

La judicatura española, tan acostumbrada a emitir sentencias en las que se alude a la forma en la que la víctima iba vestida, en como caminaba o en como se desenvuelve en las redes sociales y siempre en perjuicio de la mujer, ha vuelto a dar una vuelta de tuerca al sinsentido al interpretar, mal en nuestra opinión, grabaciones y declaraciones de una manada de indeseables (por eso se califican de manada) a los que ha hecho el favor de aplicarles eximentes que les van a poner en la calle en poco tiempo y en disposición de volver a repetir la faena a las primeras de cambio. Seguramente que en ese momento escucharemos los lamentos de quienes persiguen la prisión permanente revisable, eufemismo español para la cadena perpetua, para aquellos casos que alguien considere rentables electoralmente.

La sentencia es bochornosa pero el voto particular de quien pide la absolución de los acusados incomprensible y que pone de manifiesto la extraña manera de pensar de algunos de nuestros congéneres anclados al parecer en las más bajas etapas de la evolución intelectual del ser humano.

Desde esta publicación queremos manifestar nuestro total apoyo a todas las mujeres, allá donde se encuentren porque hablamos de un lacra global, y nuestra repulsa a una sentencia (entre otras muchas aquí y en prácticamente todo el mundo) y a una manera de entender las relaciones humanas que niegan la evolución que se supone debería haber experimentado nuestra sociedad y en las que la mujer siempre es el eslabón débil.

La revolución iniciada por Maria Deraismes y Georges Martin, junta a otras muchas mujeres y hombres parece que tiene ante sí y por degracia un amplio recorrido.

Es el momento de gritar bien alto que NO ES NO se diga en el lenguaje que se diga y por muy obtuso que sea quien lo escuche y que para esos indeseables sociópatas la Justicia debe ser implacable y nada ciega, al contrario.