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europaPOR QUÉ ES TAN IMPORTANTE

LA VOTACIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO EN 2014

 

En la actual arquitectura de la UE la única institución democrática, es decir que emana de libres y universales elecciones en los 28 países, es el Parlamento Europeo (PE). El rol del PE fue, de hecho, considerablemente reforzado por el Tratado de Lisboa. En particular, surge el pleno reconocimiento de su función de colegislador, garantizada no solo por la generalización del actual procedimiento de codecisión entre el Consejo y el Parlamento, que es elevada al rango de procedimiento legislativo ordinario, sino también a través del reforzamiento de su participación en otros procedimientos legislativos. Sus poderes en materia de presupuesto, que comparte en igualdad de condiciones con el Consejo, se extienden ahora a todos los gastos de la UE (eliminándose la distinción entre gastos obligatorios y no obligatorios). Sus funciones de control político se profundizan, especialmente con la primera elección del presidente de la Comisión que se llevará a cabo con las elecciones del próximo 25 de mayo.

Los pronósticos (para el 25 de mayo) parecen indicar que muchos votarán contra la Europa que se ha equivocado con la sola austeridad, es decir la UE presa de los intereses políticos y económicos de unos pocos. Los movimientos euroescépticos apelan a nuestros miedos más profundos e inconfesables con ideas de separación, de vuelta al pasado, encerramientos en una Europa fortaleza y en general son poco propositivos y claros sobre las consecuencias de una salida del euro y la vuelta al estado nación. Estamos convencidos de que Europa tiene que ser nuestro horizonte, porque los Estados por si solos no están capacitados para ejercer la soberanía en un mundo globalizado, salvo cerrando las fronteras, pensando que la economía mundial no exista, que el cambio climático puede controlarse a través de jaulas cerradas, que los nacionalismos son portadores de paz, etc… y pensando que ser soberanos en su propio estado-nación va a ser lo mejor para el futuro.

Es imprescindible reconocer que todos nos hemos hecho interdependientes, que la gestión de una economía global requiere instituciones globales y no meros acuerdos intergubernamentales y frágiles, y que la Unión Europea es la única que puede adoptar medidas adecuadas, porque, debido a sus capacidades económicas y tecnológicas y gracias a la vitalidad de su sociedad civil, es un espacio privilegiado para emprender un cambio con influencia mundial.

Es cierto que Europa como unión política está por completar, pero es cierto también que la UE constituye la única realidad en el mundo globalizado en la cual funcionan normas y estructuras de un ordenamiento jurídico aplicables a todos. Y si es cierto también que la austeridad hasta ahora impuesta ha aumentado las desigualdades (y así lo ha denunciado el proprio Euro parlamento2) es solamente de Europa que puede venir un cambio hacia una política de estímulo al crecimiento y de lucha contra la desigualdad y la pobreza.

Para superar la crisis y sus consecuencias, promoviendo la equidad y la sostenibilidad, las Instituciones Europeas deberán ser eficaces y, a la vez, democráticas. Si hemos comprendido que la UE es un actor clave para debatir las políticas económicas, sociales, fiscales, energéticas o climáticas, significa que la UE es el espacio donde se deciden nuestros niveles de bienestar, nuestros empleos, nuestras pensiones y el destino de las generaciones futuras y si algo es tan importante en nuestra vida, sin duda significa que no nos puede ser ajeno, ni su control puede escapar de las manos de la ciudadanía cuya voz es el Parlamento Europeo y la elección del presidente de la Comisión. “Democratizar Europa” es una prioridad para que las decisiones en ese ámbito sean acordes con el sentir y la deliberación ciudadana.

Ser pro-europeo no significa ser por una Europa como es ahora sino apostar por una Europa reorientada a partir del bagaje de la “Europa ya existente” como lugar de paz y cooperación entre los veintiocho Estados y los pueblos que la componen. Es decir, Europa tal como ya la prefiguran los Tratados3 constitutivos donde la libertad, la seguridad y la justicia son valores comunes presentes.

Hasta ahora la UE ha construido un sistema de protección social y derechos laborales del que carecen otras regiones del mundo; ha liderado los primeros pasos de la agenda climática internacional; ha fomentado cierta protección de los espacios naturales e impuesto algunas restricciones a la industria y al uso de sustancias químicas… Pero la Europa social está en peligro en un mundo de economía globalizada, en el que la globalización de los mercados no ha ido acompañada de una globalización de los derechos políticos, sociales y laborales. Necesitamos influir en Europa, no sólo porque es en Europa donde se adoptan las decisiones políticas que tienen más influencia en la vida de los ciudadanos, sino también porque de lo que suceda en Europa depende el devenir de los derechos sociales, laborales y ambientales en el mundo y la posibilidad de afrontar de manera adecuada el problema de las migraciones.

Solo a través de una Europa reorientada podemos volvernos otra vez protagonistas y optar por otras orientaciones económicas, sociales y políticas. El reto decisivo para la UE es el de evitar la caída en una especie de anarquía competitiva, que conllevaría riesgos geopolíticos y múltiples centros de poder en lucha por la supremacía e ineficaces a la hora de gestionar la globalización. Para quienes creemos en una Unión Europea de personas, de ciudadanos, y no en una simple alianza de Gobiernos nacionales, el Parlamento Europeo es nuestra gran esperanza. Una gran cámara de representantes que se encargue de legislar la Europa que queremos construir, “una Europa que coincida con nuestros ideales de progreso”. Una Europa social: esa Europa de los valores y de los derechos humanos.

Obviamente la importancia del debate necesitaría muchas más paginas para afrontar los frentes políticos, económicos e institucionales. Me limitaré a dar algunas pistas de reflexión sobre los ideales y valores que me gustaría seguir desarrollando en Europa.

IDEALES Y VALORES de la UE

Unidos en la diversidad»: éste es el lema de la UE utilizado a partir del año 2000. El significado está claro: se trabaja para conseguir resultados para todos, manteniendo las diversidades culturales, lingüísticas y sociales dentro de un marco de derechos y de libertades comunes.

Implica que Europa sea fiel a lo mejor de su historia y que desarrolle los valores y objetivos presente en los Tratados, es decir que se convierta en un continente preocupado por las personas, por su futuro, por la democracia, por la libertad y la igualdad. Un continente donde la política esté por encima de la economía, donde los mercados no sean los amos y señores y la ciudadanía sea un simple figurante sino capaz de promover una acción fundamental contra los nacionalismos excluyentes, integralismos de diversa índole, la carrera de los estados nacionales a los armamentos con su peligrosidad global y capaz de erigirse en foco de estos ideales en el mundo.

Los orígenes de la Unión Europea se levantan sobre el ideario de humanistas como Schumann, Monet, Spinelli etc. que veían a Europa como un paso hacia un mundo más justo, donde Europa contribuiría a la defensa de la libertad, la igualdad y la justicia y la paz para toda la humanidad. Éstas son palabras de uno de los Padres de Europa, que me parecen de total actualidad:

«Así es como nos encaminaremos hacia la concepción de un mundo en el que se apreciarán cada vez más la visión y la búsqueda de lo que nos une a las naciones, de lo que les es común, y en el que se conciliará lo que las distingue y las opone».

«A Europa le corresponde mostrar un camino nuevo, opuesto al avasallamiento, con la aceptación de una pluralidad de civilizaciones, en la que cada uno de estas practicará un mismo respeto hacia los demás”.4

Europa es ante todo una gran operación histórica, que se caracteriza principalmente por su capacidad universalizadora… “Europa es la patria de lo universal, es decir, de la posibilidad ofrecida a los individuos, a todos los individuos, de rebasar la triple ley de lo natural, lo natal y lo nacional para acceder a una libertad superior anclada no en el suelo, sino en las ideas.”5Esa capacidad integradora y transmutadora está a la base de su fecundidad cuantitativa y cualitativa superior a los estados por si solos y es por esa profunda posibilidad humanizadora que debemos proteger el proyecto del ideal europeo. El concepto de “Europa de las personas, de los ciudadanos, de todos sin discriminación alguna y con pleno ejercicio de la libertad individual…”: eso es lo que nos interesa.

La UE como Unión de personas, cuyo componente esencial, olvidado con frecuencia, es el puesto central de un concepto del hombre como individuo responsable de sus acciones, libre en el ejercicio de su libertad y que proviene de la mejor tradición humanista. El universalismo progresista implica abrazar un nuevo paradigma interpretativo de las relaciones entre el ser humanos y la naturaleza y entre los seres humanos entre sí, que deberá plasmarse en un nuevo imaginario colectivo que ponga en práctica valores como la iniciativa responsable, la justicia social y la cooperación.

La Europa propuesta por los Tratados Constitutivos y que nosotros queremos reafirmar y desarrollar presenta un cuadro legal de integración y de respeto de la ley, está fundada en los derechos individuales y sociales y en la creencia en la equidad y la inclusión en un estado de bienestar. A Europa confiamos la defensa y el desarrollo de estos valores y otros como: la responsabilidad para con las personas y la sociedad, con los animales y con las generaciones futuras; el equilibrio en las relaciones con la naturaleza; la equidad entendida como no discriminación ni de género ni de ninguna otra clase y como igualdad de oportunidades y protección social; la solidaridad entre las personas, los pueblos y las generaciones; el ahorro, la mesura y la eficiencia en el uso de los recursos; la democracia participativa y prospectiva; el pacifismo activo… Valores para abrir caminos hacia un proyecto realista de sociedad y de civilización en el que sea posible la convivencia pacífica y el bienestar humano para toda la población, ajustando el desarrollo a los límites físicos y biológicos del planeta, en un mundo que, aunque no resulte perfecto, sea viable y más justo para todos.

Por todo esto, repetimos, la UE es el actor clave donde debatir las políticas económicas, sociales, fiscales, energéticas o climáticas. Es uno de los espacios donde se deciden nuestros niveles de bienestar, nuestros empleos, nuestras pensiones y el destino de las generaciones futuras y las decisiones pueden ser concebidas sólo en el contexto de un proyecto con una Europa como protagonista activa. Es imprescindible afianzar la política del Parlamento Europeo para lograr una Institución con poder de decisión y control en todo lo que afecta al Gobierno Europeo y preparada para afrontar los retos globales cuales el aumento de las desigualdades sociales, las migraciones, el calentamiento global y la proliferación nuclear entre otros.

Nuestro “más Europa” requiere un salto hacia el futuro: la construcción de espacios y formas de vida en los cuales reinventar instrumentos y categorías para una integración positiva de los territorios. Sólo un Parlamento democrático y un Presidente de la Comisión electo podrán trabajar para tratar las grande prioridades políticas que la Unión Europea (UE) tiene que abordar, como la salida de la crisis, la integración económica, el mantenimiento y desarrollo del modelo social europeo. La UE con un Parlamento de mayoría progresista podrá fortalecerse como actor global con una mayor profundización en la participación ciudadana y la democracia y tendrá éxito a la hora de transmitir al resto del mundo sus valores de equidad, pluralismo, libertad y bienestar y pondrá las bases para una época de respecto, bienestar y paz universal.

 

 

 

2 Comentarios

  1. ¿Realmente se contruye Europa votando? Si esto fuese así ¿Qué grupo o partido político recoge los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad propios de la masonería liberal? Se me ocurren algunas preguntas más sobre cuestiones no menores y relacionadas con el concepto de democracia a que se pueda referir el texto que nos ocupa y que desconocemos, si fuere el que recoge como única posibilidad de participación el hecho de votar cada «x» años me parece bastante vacío de contenido y, a la vista de los resultados que tenemos a la vista tanto en España como en el resto de Europa, contraproducente para la ciudadanía.

    ¿Es necesaria más Europa? Por supuesto pero tengo la impresión de que no llegará de los actuales políticos, se encuentran demasiado ligados a un sistema en el que la ciudadanía cuenta muy poco y los intereses financieros demasiado, por ello más que exhortar al ejercicio del voto se debería propugnar la ruptura del actual sistema ya caduco, y comenzar la construcción de uno nuevo en el que las personas fuesen lo realmente importante, y que todo lo demás estuviese al servicio de ellas. Insisto en que es una tarea para la que los políticos actuales están demasiados viciados como para ponerla en sus manos

    Responder
    • Por desgracia, TWS, la única vía para el cambio es el voto. Este año se decide el Presidente de la Comisión, el reparto de poder en esta y en el parlamento, y eso va a ser fundamental para encauzarse hacia una Europa de los cuidadanos o una Europa de los estados.

      Responder

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